La Lucila, 2025
Ubicada en medio del bosque y a pocos metros del mar, esta casa se proyectó con la premisa de dejar que el paisaje se integre al interior. La arquitectura no busca imponerse al entorno, sino abrirse a él y permitir que la naturaleza se vuelva parte de la experiencia cotidiana, que el paisaje atraviese la casa y que los árboles, la luz y el aire formen parte de cada espacio.
Toda la planta se desarrolla en un solo nivel, con cinco dormitorios que se disponen en torno a patios internos, que funcionan como pequeñas pausas naturales.
El proyecto no pretende ser un objeto aislado, sino como un espacio abierto y sereno que permite habitar el bosque y disfrutar de la cercanía del mar.